Transmisión de energía por láser para extender la autonomía de los UAV
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11 Feb 2026
Cómo los láseres en tierra y los receptores fotovoltaicos a bordo podrían ampliar la permanencia de los drones cuando la física, la seguridad y las condiciones operativas lo permiten
Los UAV eléctricos a batería siguen limitados por la energía que pueden llevar, y esa limitación se vuelve evidente en misiones que exigen persistencia. La vigilancia se interrumpe cuando las aeronaves deben rotar para recargar, la protección perimetral acepta huecos, y la monitorización prolongada se convierte en un problema logístico más que de sensores. La transmisión inalámbrica de energía por láser replantea la autonomía al trasladar la generación de energía al segmento terrestre y tratar la aeronave como un nodo de conversión y distribución. Informes recientes han descrito demostraciones en las que un láser desde tierra “mantiene” o “recarga” un dron en vuelo; a menudo se presenta como “vuelo infinito”. La formulación más precisa es autonomía extendida o casi continua, posible únicamente mientras se mantenga de forma segura y fiable un enlace óptico de alta potencia en condiciones atmosféricas y operativas reales.
La arquitectura básica acopla un transmisor en tierra que convierte potencia eléctrica en un haz láser con un receptor fotovoltaico a bordo del UAV que convierte la potencia óptica de nuevo en electricidad. Ese receptor no es un panel solar genérico optimizado para la luz solar. Los diseños de alto rendimiento emplean convertidores fotovoltaicos ajustados a una banda estrecha de longitud de onda y capaces de operar con alta irradiancia sin colapso térmico o eléctrico. La electrónica de potencia a bordo acondiciona esa salida para alimentar directamente la propulsión, recargar una batería o trabajar en modo híbrido, donde la batería amortigua transitorios durante maniobras o interrupciones breves del enlace. En una descripción reciente del sistema, el segmento terrestre incorpora software de seguimiento y control del haz para fijar el punto de entrega sobre un UAV cooperativo mediante telemetría, mantener la alineación durante el movimiento y supervisar la entrega de potencia en tiempo real. El mismo reportaje señala que el enlace óptico puede incluir un canal de datos, algo técnicamente plausible porque el control de apuntamiento se beneficia de un bucle de realimentación estrecho.
Lo que determina si el concepto es relevante en términos operativos es el balance de potencia a lo largo de toda la cadena. La potencia eléctrica en tierra debe convertirse a potencia óptica con cierta eficiencia, transmitirse a través de la atmósfera con pérdidas adicionales, depositarse sobre el receptor con un derrame mínimo, reconvertirse a potencia eléctrica en el receptor y entregarse al bus de propulsión y carga útil con un coste de conversión aceptable. Las pérdidas no son un simple “porcentaje” fijo. Se acumulan y además son dinámicas porque el tamaño del spot, el ángulo de incidencia y la actitud del UAV cambian con el vuelo. Un problema de diseño clave es la uniformidad de iluminación sobre el conjunto fotovoltaico. La iluminación no uniforme puede inducir pérdidas por desajuste entre submódulos, reduciendo la potencia eléctrica utilizable incluso cuando la potencia óptica total parece suficiente. Un estudio de 2026 centrado en transferencia inalámbrica de potencia por láser para UAV modela explícitamente cómo los errores de apuntamiento y la desviación angular generan pérdidas por derrame y por desajuste debido a irradiación no uniforme, con degradaciones significativas de eficiencia cuando esos efectos se combinan.
Mantener la alineación no es, por tanto, un subsistema secundario, sino el núcleo del diseño. El transmisor debe mantener el haz sobre un receptor en movimiento pese a vibraciones de plataforma, ráfagas de viento y latencia de seguimiento. El receptor debe tolerar cambios de incidencia mientras el UAV se estabiliza, especialmente en multirrotores pequeños donde las correcciones de actitud son frecuentes. El problema de control se parece a la óptica de espacio libre usada en comunicaciones, en el sentido de que los errores de apuntamiento y el movimiento de la plataforma dominan la estabilidad del enlace, pero las implicaciones de seguridad y densidad de potencia son más exigentes porque un haz de potencia es mucho menos tolerante que un haz de comunicaciones. Revisiones técnicas de transmisión óptica de potencia subrayan que los fenómenos de propagación, los mecanismos de seguimiento y las medidas de seguridad son variables de diseño de primer orden, no detalles de implementación.
Las condiciones atmosféricas son otra limitación de primer orden. Niebla, lluvia, polvo, humo y humedad atenúan o dispersan la energía láser, y la turbulencia puede causar deriva del haz y centelleo que modulan la irradiancia sobre el receptor. En pruebas controladas, el trayecto puede ser corto, elevado y limpio. En operación, rara vez es ideal, y precisamente los escenarios donde la persistencia aporta valor —por ejemplo, monitorización de incendios, protección de infraestructuras en entornos urbanos o ISR en escenarios con uso intensivo de obscurantes— pueden ser los que degradan más la transmisión óptica. Trabajo experimental y de simulación en receptores para LWPT analiza de forma explícita el impacto de la turbulencia atmosférica, la atenuación del haz y las pérdidas de propagación en el rendimiento del sistema.
Si el enlace puede sostenerse, las implicaciones son claras en misiones dual-use y de defensa. Para vigilancia de larga duración, un UAV alimentado por láser puede permanecer sobre un activo fijo mientras la fuente de energía se mantiene protegida, abastecida y gestionada en tierra. Para logística, el concepto sugiere corredores de recarga o nodos energéticos a lo largo de rutas que reducen la necesidad de recuperación y manipulación de baterías en cada punto. Para protección de infraestructuras, un sensor aerotransportado persistente puede integrarse como extensión continua del sistema de seguridad terrestre, reduciendo la dependencia de ciclos de lanzamiento y rotación. En operaciones militares, el valor es más evidente en espacio aéreo permisivo o semi-controlado, donde se requiere vigilancia sostenida y el segmento terrestre puede defenderse. Esto convierte la autonomía de un atributo de plataforma en un atributo de infraestructura energética, lógica que también aparece en programas de investigación. DARPA, por ejemplo, enmarca su programa POWER como un esfuerzo para emplear “power beaming” con el fin de habilitar una red energética resiliente de múltiples rutas mediante relés ópticos aerotransportados, y DARPA ha publicado un resultado de referencia con más de 800 W entregados durante 30 segundos desde un láser situado a 8,6 km, además de mediciones de eficiencia superiores al 20 por ciento a distancias más cortas en esa campaña de pruebas. (https://www.darpa.mil/research/programs/power) (https://www.darpa.mil/news/2025/darpa-program-distance-record-power-beaming)
Los factores que habilitan el concepto también introducen restricciones de seguridad y regulatorias que no pueden tratarse como un añadido. Un haz capaz de transferir potencia significativa puede superar límites de exposición para ojos y piel si se desvía, se refleja o se intercepta, dependiendo de longitud de onda, divergencia y tiempo de exposición. Las directrices de ICNIRP sobre exposición a radiación láser existen precisamente porque la radiación láser puede causar lesiones bajo condiciones de exposición previsibles. (https://www.icnirp.org/cms/upload/publications/ICNIRPLaser180gdl_2013.pdf) Además, cualquier operación de láser de alta potencia en exteriores interactúa con la seguridad aeronáutica. La guía de la FAA, por ejemplo, describe por qué es necesaria la notificación y revisión de operaciones láser que puedan afectar a aeronaves en el espacio aéreo nacional y detalla la lógica de mitigación que se espera que sigan los operadores. Incluso fuera de Estados Unidos, la conclusión operativa es ampliamente aplicable. Un emplazamiento de power beaming requiere análisis de riesgos, diseño de zonas de exclusión, interbloqueos y corte automático del haz ante pérdida de seguimiento, con procedimientos que traten el haz como un peligro controlado y no como un cargador inalámbrico.
En entornos disputados, las limitaciones se vuelven más agudas. Un haz de potencia requiere línea de visión y puede bloquearse con terreno u obscurantes deliberados. El transmisor y su infraestructura de soporte pueden detectarse y ser objetivo, y el propio enlace puede convertirse en una firma operativa. El bucle de control también puede degradarse indirectamente si se obliga al UAV a maniobrar fuera del ángulo de aceptación del receptor o si se perturban los insumos cooperativos de seguimiento. La escalabilidad introduce otro conjunto de compromisos. Alimentar múltiples UAV puede requerir múltiples haces, reparto temporal que reduce energía efectiva por aeronave o una arquitectura distribuida con relés. Estas aproximaciones están alineadas con la idea de una red energética, pero aumentan la complejidad y amplían el conjunto de activos que deben coordinarse y protegerse.
Una evaluación sobria es que el power beaming por láser se entiende mejor como una técnica habilitadora para ciertas misiones donde la autonomía es el factor limitante, más que como una solución universal. Allí donde el espacio aéreo está controlado, el clima es gestionable y el transmisor puede protegerse y operar bajo restricciones de seguridad estrictas, existe una vía creíble para ampliar la persistencia de UAV pequeños y medianos. Allí donde las condiciones son variables, el entorno está saturado de obscurantes o el área de operación está en disputa, la dependencia de alineación de precisión, trayectos atmosféricos despejados e infraestructura terrestre protegida se convierte en una limitación determinante. La relevancia estratégica es real, pero es condicional, y el encuadre más defendible a corto plazo no es “vuelo infinito” sino autonomía diseñada como propiedad del sistema que depende de infraestructura energética, control del haz, rendimiento ambiental y supervivencia bajo presión operativa.